¿Cuál es el objetivo principal de la historia?

Una obra de ficción puede contar una historia impactante, transmitir un mensaje profundo, o simplemente divertir al lector.

Sin embargo, puede ser difícil determinar el verdadero objetivo principal de una historia, ¿será para dar lecciones morales, para inspirar el pensamiento crítico o para proporcionar una invitación al viaje?

En este artículo, discutiremos lo que todos los escritores pueden y deben considerar al escribir una historia, para asegurar que cumpla con su objetivo final.

Definición de un buen objetivo para una historia

Un buen objetivo para una historia debe ser algo que sea significativo para el público, esto significa que no debe ser algo trivial, sino que debe ser algo que ofrezca algún tipo de valor real.

Desde una lección moral hasta una crítica a algunas de las narrativas actuales, cualquier cosa que tenga potencial para provocar una reflexión profunda, o para inspirar al lector, es un objetivo válido.

Los objetivos también deben ser claros y concisos. En otras palabras, el objetivo principal no debería ser demasiado amplio o genérico.

Por ejemplo, un objetivo como «mostrar que el amor triunfa» es demasiado abstracto para ser útil para un escritor.

Por el contrario, un objetivo más específico, como «una escena que muestre el amor entre el protagonista y el antagonista», es mucho más practicable. Esta esencia se puede expresar a través de varios diseños narrativos diferentes.

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Los objetivos de la historia contrastados con el objetivo de los personajes

Muchos escritores se confunden al no distinguir entre los objetivos de la historia y los objetivos de los personajes.

Es importante recordar que los objetivos de la historia son los que el autor plantea para el público, mientras que los objetivos de los personajes son aquellos que el personaje plantea para sí mismo.

Esta distinción es importante, porque ayuda a crear una dinámica de desafío entre el escritor y el lector. Una historia interesante debe proporcionar información confusa en relación con estos dos objetivos, para mantener la curiosidad y el interés del lector.

Por ejemplo, un escritor puede definir el objetivo de una historia como el establecimiento de una armonía entre humanos y extraterrestres.

En una escena inicial, el personaje principal (un humano) puede estar enfrentado a los extraterrestres, pero a través de las acciones y decisiones del personaje, repensará la situación y llegará a un acuerdo mutuamente beneficioso.

Esto sería un ejemplo de una manera de explicar el objetivo de la historia a través de los objetivos de la trama.

Uso de metáforas para aclarar el objetivo

Muchos escritores encuentran útil incorporar metáforas interesantes en su discurso, para dar sentido a sus objetivos de historia.

Por ejemplo, una metáfora sobre la construcción de una casa puede servir para explicar la idea de establecer los fundamentos para el futuro.

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Esto puede ayudar al lector a asociar esta imagen con el objetivo general de la historia y ayudarles a entender mejor los temas clave que el autor está tratando de explorar.

Las metáforas también pueden usarse para destacar una idea común que existe entre los personajes principales.

Por ejemplo, los temas de viaje pueden ser usados para explorar la forma en que los personajes desafían sus límites y abordan sus miedos. Esto tiene un profundo significado simbólico, mientras interpreta un tema en el contexto de la trama.

En otras palabras, las metáforas le dan al escritor la oportunidad de profundizar en el significado simbólico de su historia.

Conclusiones

En conclusión, el objetivo principal de una historia debe ser algo que beneficie al lector y le permita pensar más profundamente sobre los temas de los que está tratando.

La clave para cumplir con este objetivo es que el autor debe considerar sus objetivos de historia en relación con los objetivos de los personajes, para asegurarse de que no se dispersen los temas clave que desea discutir.

El uso de metáforas puede ser una herramienta útil para obtener mejores resultados, ya que le da al autor la oportunidad de trabajar simbólicamente con los temas de la trama.

A través de estas estrategias combinadas, un autor puede garantizar que su historia tenga un objetivo claro y significativo que sea atractivo para el público y que resulte en una narrativa fascinante.

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